Este año, las lluvias de invierno han sido generosas. Ahora, a finales del invierno cuando los almendros florecen y los sembrados se alfombran de verde, vale la pena dar un paseo por los caminos cerca de la Torre del Codina. Es una satisfacción para los sentidos, contemplar la belleza de una naturaleza llena de vida, de colores y de sensaciones.

Hay un lugar cercano y poco concurrido donde el gran protagonista es el paisaje. Es un cerro situado al sur de Tàrrega, y a poniente de la Torre del Codina, que se eleva a 460 metros sobre el nivel del mar. Es el cerro del Pla de la Ruda, también conocido según Ramon Boleda como el Tossal de Guardia o el Tossal de Enfisec. Ciertamente, su inmejorable posición estratégica y geográfica, permite vigilar una porción considerable de territorio.

 

 

Hay que elegir un día claro y soleado y tomar el camino de Verdú. Cuando se empieza a vislumbrar la torre del Castillo y el campanario de la villa vecina, se observa que por encima del camino se alza una colina. Un poco más allá, enfilamos el camino de la izquierda hacia el Pla de la Ruda. Arriba de la colina, caminamos por un erial en dirección al norte. Allí, con Verdú en nuestra espalda, podemos contemplar un paisaje extenso y inmenso, como ninguno.

A nuestros pies, la ciudad de Tàrrega se nos muestra desde una nueva perspectiva. Detrás de Tàrrega, bien visible Altet y hacia el norte, los Pirineos, ahora nevados con las montañas de Andorra, el Cadí y el Pedraforca. Hacia el este, el Talladell, Fonolleres y La Curullada, al fondo las montañas del Port del Comte. Más hacia el este, con los Pinos de la Maresca en primer término, el paisaje sinuoso de la Segarra. Hacia el Sur, Verdú con la Bovera al fondo. Hacia el oeste, el Vall del Corb, los Molars y toda la llanura del Urgell y la Noguera, hasta la Sierra de Almenara. Las villas de Preixana, Bellpuig, Vilagrassa, Anglesola y Tornabous, con Sant Eloi y la Torre Morlans en primer término, y como telón de fondo, el Coll de Balaguer y el imponente muro de la sierra del Montsec.

 

 

De vuelta, seguimos el camino a lo largo de la antigua gravera, y girando hacia la izquierda bajamos en dirección hacia Tàrrega. Cuarenta minutos de camino hacia Tàrrega y una hora hasta la Torre del Codina.

Todo ello un buen paseo y una fiesta para los sentidos.

Enlace al lugar y a la ruta: http://bit.ly/2tRGoHk

Jaume Ramon Solé.

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