Carrer-del-carme-1946.-Lola-Anglada

Hoy hace un día luminoso y claro. Estamos en las postrimerías del invierno. En el Pati de Tàrrega, los castaños abren y elevan sus ramas al cielo. A un lado de la plaza el monumento al músico Ramón Carnicer y al otro el monumento a los Países Catalanes de Andreu Alfaro.

 

Monument-al-Paisos-Catalans-d'Andreu-Alfaro
Monumento a los Países Catalanes de Andreu Alfaro

 

La calle de Cervera, llamada también del Carmen, nos invita a adentrarnos en lo que fue el recinto amurallado de la Villa. Viejos caserones de piedra, a ambos lados de la calle, conviven con nuevas y torpes construcciones. Viejas tiendas, nuevos comercios y anónimas franquicias. Locales lustrados, fachadas desconchadas y callejones estrechos. Al fondo, perpetuo y omnipresente, se impone el campanario sobre un cielo pintado de azul.

 

Plànol-del-pati-de-Tàrrega-Segle-XVIII
Plano del Pati de Tàrrega, Siglo XVIII

 

Bajando a la derecha, destaca el amplio alero de cal Segarra, hogar burgués, modernista y devoto de Nuestra Señora de Montserrat, que cubre, rodeada de ángeles cantores, la entrada. Más abajo, la atención se va hacia la armoniosa fachada del Palacio de los Marqueses de la Floresta. Románico esbelto con elementos góticos de bella arquitectura.

 

Casa-Segarra
Casa Segarra

 

Allí mismo, la piedra oscurecida por los años de los ventanales góticos del hospital del Sobies nos habla de un esplendor olvidado. A su lado, el edificio construido donde se levantaban los porches derribados de la casa targarina de los señores de Cárcer y de Sobies, nos recuerda la memoria del poeta Alfonso Costafreda.

 

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Palacio de los Marqueses de la Floresta, 1910

 

Allí delante descansan los porches que bajan y entroncan, con los que por el otro lado de la calle de Santa Ana, van hasta Cal Postes, debajo del campanario. Llegados a este lugar, nos adentramos en la acogedora plaza de Àlbers, antiguo foso de la Villa, para contemplar la grandiosidad de la muela inmensa del campanario y la sencilla elegancia del edificio de cal Palau.

 

Devueltos a la calle del Carmen, el porche es más estrecho y acogedor, y destaca el edificio modernista de Cal Bergadà. Al final, tocando el Portal de Llevant de la iglesia parroquial, se alza el sólido paso de vuelta, que hace de contrafuerte del cimborrio de Santa María del Alba fechado en 1693.

 

Projecte-de-la-Parròquia-segle-XVIII
Proyecto de la Parroquia, Siglo XVIII

 

Entramos de lleno en la Plaza Mayor, a mano izquierda la grandeza de Cal Casals con la preciosa tribuna de forja y vidrieras, el edificio historicista de posguerra de la Caixa, los porches de la calle y de la plaza Mayor, y el edificio reconstruido del Ayuntamiento, que en la fachada original del 1764, lleva el lema de la antigua Paeria: «Antiqua Tarrega Foelix Villa».

 

La protagonista de la plaza Mayor, es la monumental construcción barroca del conjunto de la iglesia parroquial de Santa María del Alba. En febrero del 1672, el campanario del antiguo templo medieval de Santa María colapsó y se llevó gran parte de la iglesia románica-gótica. Ese mismo verano se inició la construcción del nuevo templo.

 

Plaça-major-Creu-del-pati-i-Esglèsia-parroquial
Plaza Mayor, Cruz del Pati e Iglesia parroquial

 

Acabamos nuestro paseo, en el centro de la plaza Mayor. Allí se alza una copia de la restaurada Cruz del Pati. Es una obra escultórica de primer nivel. Los restos originales las veremos en el Museo Comarcal del Urgell, muy cerca de allí, en la misma calle Mayor.

 

Jaume Ramon Solé.

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