Guineu mascle i femella en època de zel a la Torre del Codina.
Zorro macho y hembra en época de celo en la Torre del Codina.

«Estamos en las postrimerías del verano. Para el zorro nacido a principios de marzo de este año, en algún cae cercano a casa, es el peor momento de su corta existencia.

Un hermano cachorro, ha muerto abatido por los disparos de los cazadores en el inicio de la media veda de mediados de agosto. Otro cayó pisado en el camino por un quad alocado, al igual que otros que mueren en las carreteras. La muerte más terrible sin embargo, ha sido la de un zorro adulto de la familia, en una trampa escondido entre las ramas del suelo, que le cortó la pata. Murió desangrado al cabo de dos noches, en medio de gemidos de dolor, y lleno de una pena que su instinto nunca olvidará. «

Generalidad de Cataluña: Media veda temporada 2015-2016:
Del 15 de agosto al 15 de septiembre.
Especies: Codorniz, Tórtola, Tudó, Paloma bravía, Garza, Estornino pinto, Gaviota reidora, Gaviota patiamarilla y Zorro.

Según los datos del IDESCAT, la temporada 2013/2014 se cazaron en Cataluña 5.925 zorros, en las comarcas de Lleida 1.787.

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El zorro, («Vulpes vulpes») conocido también como zorro, zorro o renard es un mamífero de la familia de los cánidos. En nuestras comarcas, es un animal de alimentación omnívora y oportunista que se alimenta de todo, y básicamente es frugívoro y insectívoro. Los estudios de los biólogos Joan Barril y Isabel Mate en su libro «El Zorro en Cataluña», hecho a base de los análisis de las heces, determinaron que los zorros se alimentan principalmente de frutas y semillas, insectos e invertebrados, y micromamíferos. La aparición de aves y de conejos en su dieta, es ocasional, (en muchos casos se trata de animales enfermos o ya muertos). El consumo de especies cinegéticas, varía en zonas con una alta densidad de población de aves o conejos.

Joan Barril i Isabel Mate "La Guineu a Catalunya"
Joan Barrul y Isabel Mate «El Zorro en Cataluña»

Curiosamente choca comprobar cómo, la imagen tradicional, nos transmite una iconografía del zorro como un animal carnívoro. También es habitual que los cuentos, las fábulas y la memoria popular y colectiva, consideren el zorro como un bicho glotón, ladronzuelo, desconfiado y facineroso, siempre al acecho de los corrales para robar unas gallinas que hoy ya no se encuentran a su alcance.

En cambio, la realidad del zorro, estudiada científicamente por los biólogos de todo el mundo, nos lo dibujan como un animal fascinante. Nada que ver con la imagen demonizada que, explotada por determinados intereses, lo condenan a ser víctima de una indiscriminada caza y captura en pleno siglo XXI.

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Zorro fotografiado en La Torre del Codina.

El zorro dispone de una increíble capacidad olfativa que le permite oler un topo a un metro bajo tierra, o identificar otro zorro a largas distancias, gracias a sus glándulas supracaudal. Usan el oído para medir las distancias, para alertar del peligro, o bien para recibir las comunicaciones de sus congéneres. Su visibilidad nocturna es total, y el tacto del pelo sensible de las patas y del hocico les da la seguridad de saber dónde están en cada momento.

Además de sus capacidades físicas y sensitivas, se ha comprobado que el zorro es un animal dotado de memoria y de intuición. Es hábil, y se adapta como nadie en su entorno, tiene ingenio y astucia, es listo y avispado, capaz de improvisar complejas estrategias para lograr sobrevivir.

El zorro sabe que ser incauto significa su muerte. Pero desgraciadamente los zorros tienen un punto débil: Su sentido del gusto no les permite detectar el sabor del veneno. En muchos lugares, durante las últimas décadas se les ha envenenado masivamente.

Los humanos utilizamos el arma de la difamación para hacerlo responsable de todos los males. Cuando una epidemia causada por el hombre diezma la caza menor, es culpa de los zorros. Cuando un perro coge la sarna, es culpa de los zorros. Cuando desaparecen las aves y las perdices envenenadas por los productos agroquímicos que vertemos en los campos, es culpa de los zorros.

La única culpa del zorro es ser un animal bello. Su piel suave, color rubio, crema o carbonero, es el único objeto de su caza indiscriminada, permitida por un supuesto control de las densidades de población de las zorro.

Como cánido, y como animal adaptable, los zorros tienen una diversa y compleja organización social. El grupo familiar, es formado por un macho dominante y territorial, una hembra reproductora, y dos o tres hembras subordinadas ayudantes, así como los cachorros. Esporádicamente se encuentra algún macho subordinado ayudante que coopera en la crianza de una camada, con la aportación de alimento.

El grupo familiar domina un área territorial, en función de la alimentación disponible para su supervivencia, y defenderá con complejas argucias, cualquier incursión de sus congéneres. El grupo familiar como organización social territorial, regula la propia reproducción y la densidad de población del territorio.

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Zorro escuada por la estancia prolongada en la madriguera con las crías. La Torre del Codina.

El hábitat ideal del zorro, lo configura un paisaje mezclado de zonas boscosas secas con pequeños cerros y pequeños espacios abiertos. El cambio de hábitats, afecta a su distribución territorial, así como la construcción de infraestructuras y los cierres físicos de grandes parcelas rústicas.

La Segarra de cerros y márgenes, que se mezcla por valles y comas con la llanura de Urgell es uno de los hábitats preferidos de nuestra zorro. Los humanos que sin saberlo convivimos, lo ignoramos casi todo de ella.

Somos un país privilegiado, de gente abierta y firme, de un paisaje hermoso como pocos. Una tierra que nos da productos auténticos y de calidad. Con un patrimonio artístico y arquitectónico único y espléndido. Somos un país donde la historia se siente en cada paraje y en cada esquina. Y además tenemos y gozamos de un inmenso patrimonio natural para conocer y admirar.

Conocer y admirar el zorro. Respetarlo y observarlo. Difundir sus valores y su singularidad como especie adaptada a nuestro entorno. Hacer del zorro símbolo y referente de nuestras comarcas del Urgell y la Segarra.

Si queremos, tenemos un nuevo trabajo, inmenso y apasionando en nuestras manos. El zorro nos espera, para recuperar con ello el patrimonio de la piedra seca, hecho de márgenes y cabañas, donde tiene la madriguera.

«Había aprendido a rascar y a cazar. Primero como un juego, excavando los hormigueros con sus hermanos, cazando moscas a trompicones. Haciendo saltos y las mil vueltas estrambóticas, que el ágil cuerpo de un cachorro de zorro era capaz de realizar. escondían silenciosos en el lugar más adecuado y saltaban el uno sobre el otro al mínimo descuido. Era el juego más útil de su vida: Vivir siempre alerta, para encontrar comida, para cazar o para evitar ser cazados.

 

Recordar todo. Cada lugar, cada olor y cada piedra. Hacer memoria de los ruidos, de las ramas y de los senderos, atentos al menor cambio, atentos a todo, atentos a intuir lo más pequeña trampa. Aprender a hablar y comunicarse, a reconocer a los suyos, sólo con el olor del aire. Medir las distancias con el oído. Saber dónde estás, con el tacto de las patas en el suelo. Oler y sentir el topo bajo tierra, rascar hasta encontrarlo. Saber ver y saber mirar, para que todo encaje, tanto de día, como de noche «.

Jaume Ramon Solé.

1.- «El zorro en Cataluña». Joan Barrull y Isabel Mate. «Colección Natura nº 4». «Ediciones LA AGUJA de cultura popular». Tarragona. Noviembre de 2007.

2.- «Dieta del zorro (Vulpes vulpes) en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt y l’Obac». Tomás Ballesteros Salla y Artur degollada Soler. «V encuentro de Estudiosos de Sant Llorenç del Munt y l’Obac» Monografías 35, Barcelona 2002.

3.- «Dieta anual del zorro, Vulpes vulpes, en dos habitados del Parque Nacional de Doñana». José María Fedriani. «Estación biológica de Doñana (CSIC). Sevilla 1996.

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